La privación de una vida

Cuando Karen Llontop se dio cuenta de que cuando nazca su hija le esperaría el sufrimiento, optó por quitarle esa pena a su pobre pequeña. Sin embargo, el Estado Peruano se lo impidió tajantemente, pues está prohibido el aborto, aunque su niña moriría de todas maneras.
Esta cruel realidad de recibir al bebé y verla morir tras 48 horas destrozó por completo a la angustiada madre. Víctima de las leyes radicales de su nación, la mujer no tuvo más remedio que seguir las reglas para no ir en contra de su consciencia. El resultado fue la impotencia de no poder hacer nada para salvar a ese pequeño ser que llegó al mundo, para dejar de existir en una incubadora.
Esta prohibición del aborto, propicia a la práctica de éste de forma clandestina. Centenares de anuncios, los cuales dan a conocer lugares donde se llevan a cabo estos procedimientos, pero con la inseguridad y el miedo de un intento fallido. Muchas jóvenes aceptan cuando se les dice: no habrá dolor y no costará caro. Lamentablemente, las vidas que se cobran con esta acción delincuencial no tienen precio.
La religión no acepta intermedios, niega la posibilidad a las mujeres de decidir sobre su cuerpo, en especial, sobre sus vidas. Nadie defiende a las personas irresponsables que matan a sus hijos por algún desliz. Sin embargo, se trata de concientizar a la gente de que no en todos los casos se cumplen algunas normas, siempre hay excepciones.
La religión no acepta intermedios, niega la posibilidad a las mujeres de decidir sobre su cuerpo, en especial, sobre sus vidas. Nadie defiende a las personas irresponsables que matan a sus hijos por algún desliz. Sin embargo, se trata de concientizar a la gente de que no en todos los casos se cumplen algunas normas, siempre hay excepciones.
as mujeres de decidir sobre su cuerpo, en especial, sobre sus vidas.ERROR. LA ABORTISTA DECIDE SOBRE EL CUERPO Y LA VIDA DE UN BEBE INOCENTE. NO SE SACA UNA PIERNA O UN RIÑÓN.
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